A sección de literatura do Liceo de Ourense organiza para o día 21 de marzo un recital centrado en Celso Emilio Ferreiro desde as 5 horas da tarde co concurso de alumnado dos institutos Otero Pedrayo, Celanova, Blanco Amor, A Carballeira e Carmelitas. Teresa Devesa introducirá o acto.

O Centro Cultural da Deputación de Ourense acollerá o 21 de marzo ás 19:00 h. a celebración do Día Mundial da Poesía que organiza o Pen Clube de Galicia.  No acto intervirán o Conselleiro de Cultura e Educación, Jesús Vázquez Abad, o Presidente da Deputación de Ourense, José Manuel Baltar, o presidente da Real Academia Galega, Xosé Luis Méndez Ferrín e Luís González Tosar, o presidente do Centro PEN Galicia). O acto contará coa lectura de poemas de Alba Cid e Celia Parra coa actuación musical de Miriam Figueiras e Marco Foxo.

Nas páxinas de opinión de Galicia Hoxe, Xavier Castro, na súa habitual columna “Couso e arca” publica este artigo:

 

No 1979, logo duna frutífera vida literaria dedicada esencialmente ao labor poético, falecía Celso Emilio Ferreiro, o escritor que conseguira facer dalgúns poemas galegos auténticas bandeiras, sonoros himnos -dentro e fóra de Galicia- contra o poder, a desigualdade, a inxustiza e a guerra. Morría o poeta e permanecerían no ideario colectivo O soño sulagado, Viaxe ao país dos ananos e aquela tan poliédrica Longa noite de pedra que se ergueu como manifestación lírica e, para moitos lectores, como metáfora esencial dun tempo pasado que arrancaba da guerra civil e percorría as décadas da ditadura. Moitos poetas, de idades e promocións diferentes, viron no celanovés un guieiro, un compromiso chantado por un poeta consecuente que se fixera popular polo seu compromiso e por ter sido, para algúns, o iniciador do que se dera en chamar socialrealismo, unha etiqueta que el mesmo non compartía por entender que esa liña creadora xa existía desde moito tempo atrás.

   Pois naquel mesmo ano do seu pasamento, e coincidindo co tempo do estío, outro poeta que se estaba a iniciar no gozoso traballo da poesía decidiu renderlle puntual homenaxe cunha curiosa publicación, editada por Mogor de Vigo, titulada A tarde cheia de verán. Un enxalzamento feito a partir dun longo poema presentado nun despregable de gran formato (24×31) que aberto e cuarteado acada unhas proporcións poéticas pouco habituais: 48×62. Dezanove composicións dunha mesma secuencia vital e literaria, de extensión moi heteroxénea que se nos presentan como a elexía, o pranto e a homenaxe que se deitan sobre o leito do poeta desaparecido. Daquela, Manuel Vilanova, que xa apuntaba maneiras moi serias, rigorosas e precisas do que significaba ser poeta, realiza un fermoso xogo metapoético onde cada verso e cada estrutura lírica espellan espazos e tempos, todo á vez que recrean a esencia e realidade de Celso Emilio o de semblante enrugado de pai/espléndido sosega a distancia que hai até o meu berro.   O morado, o violeta e as pretas moreiras, ateigan estes case trescentos versos escritos desde a emoción do intre no que “hai un vacío violeta entre os fillos das moreiras”..

 

Ourense / la voz  19 de marzo de 2012 05:05 GMT.

Poesía y periodismo fueron de la mano en Celanova. La clausura del primer Encontro de Xornalismo Onde o Mundo se chama Celanova sirvió para hacer un recorrido por la trayectoria periodística de Manuel Curros Enríquez y Celso Emilio Ferreiro. «Quixen falar de como dous escritores e grandes poetas se meten no xornalismo e son grandes xornalistas, cada un a súa maneira, xa que non foi igual Curros que Celso Emilio», indicó Xosé Luis Méndez Ferrín, presidente de la Real Academia Galega, y encargado de clausurar las jornadas en la sede de la Fundación Curros Enríquez. Su charla estuvo prologada por Luis González Tosar, poeta y presidente del Pen Clube de Galicia.

En su intervención, titulada É posible facer literatura no xornalismo actual, Méndez Ferrín quiso hablar sobre la independencia en el periodismo actual, tanto intelectual como ideológica: «Son preguntas e dubidas que eu teño e que están pendentes de resolver».

El evento, que estaba dirigido a estudiantes de periodismo de la Universidad de Santiago, profesionales y público en general, también contó con la presencia del conselleiro de Cultura, Jesús Vázquez, que destacó el compromiso con la sociedad de los dos poetas celanovense: «Curros e Celso Emilio son dous dos meirandes poetas civís galegos; inconformistas e cunha personalidade absolutamente magnética».

El conselleiro ourensano también recordó que el objetivo de esta iniciativa era reforzar la faceta periodística de Curros Enríquez, ya que a través de sus escritos publicados se viaja por los acontecimientos más significativos de finales del siglo XIX y principios del XX.

«Periodismo e poesía son no caso de Celso Emilio e Curros dúas caras da mesma moeda»

Jesús Vázquez

«O escritor ten que intervir e a forma máis directa de facelo é a través do xornalismo»

Xosé Luis Méndez Ferrín

O pasado día 10 de marzo, El Nacional de Caracas, unha das principais plataformas informativas de Venezuela, ofrecía este artigo no que Harry Almela  evoca a figura de Celso Emilio Ferreiro. Velaquí:

De las muchas expresiones culturales que testimoniaron la profunda y dolorosa herida que dejó la Guerra Civil de España, quizás la poesía haya sido la más estudiada. Y con toda razón.

Más allá de la conocida querella política y estética entre la revista republicana Espadaña (1944-1951) y la nacionalista Garcilaso(1943-1946), la muy profusa bibliografía sobre el tema pone de relieve la preocupación de la academia y de la intelectualidad ibérica, no sólo acerca de las formas literarias que fueron, regresaron o se extinguieron luego de la última gran eclosión propiciada por la Generación del 27. También viene a colocar en el escenario lo evidente: que la poesía es más que un artefacto hermoso, cuando son favorables los astros. También es, y sobre todo, un documento histórico. Palabras más, palabras menos, así lo expresaba José Hierro (1922-2002), en la Antología consultada de la joven poesía española, de Francisco Ribes (1952): “Si algún poema mío es leído por casualidad dentro de cien años, no lo será por su valor poético, sino por su valor documental”.

Si bien es cierto que esta historia nos es cercana por la lengua común que nos separa de España, también cabe recordar que no es ni desea ser toda la historia de la poesía de postguerra, pues el castellano es sólo una más de las lenguas que allá se hablan. Quizás por eso, aún nos sean desconocidos, casi por completo, los arcos que van desde Joan Salvat-Papasseit hasta Salvador Espriu, y desde Manuel Curros Enríquez hasta Celso Emilio Ferreiro. Consideradas marginales por la dictadura del Generalísimo y Caudillo por la Gracia de Dios (quien, curiosamente, había nacido en Galicia), las lenguas no castellanas debieron vencer obstáculos de muy alto listón: testimoniar lo que iba sucediendo, navegar contra la corriente del olvido de sus propias tradiciones literarias y servir de resistencia estética e intelectual, por vía del uso ceremonioso de esos idiomas. No se trataba únicamente y en absoluto de hacer poesía en aciagos tiempos de indigencia. También se trataba de conservar, en el registro de la escritura, una tradición que era, ni más ni menos y al mismo tiempo, una manera de estar y de ser en el mundo, que para eso es la lengua materna.

Valga todo lo dicho hasta ahora para recordar que este año 2012 se celebra en Galicia el centenario del nacimiento de un poeta que también nos pertenece, si tomamos en cuenta que parte de su obra fue escrita mirando la Caracas y la Venezuela de los años sesenta.

Hablamos de Celso Emilio Ferreiro, nacido el 6 de enero de 1912 en Celanova, provincia de Ourense, el mismo pueblo de Manuel Curros Enríquez quien, junto a Rosalía de Castro y otros incondicionales, había echado las bases del Rexurdimento y cuya vida y entorno cultural nos cuenta en una célebre y venerada biografía. Su voz y su destino literario los tenía ya definidos en 1954: “Los poetas gallegos, si quieren ser fieles a sí mismos, tienen que huir de la arqueología estéril y del ruralismo pedáneo. Tienen que retorcerle el pescuezo al ruiseñor del lirismo lacrimógeno, saudoso, de viejo estilo.

A cambio, tienen que sumergirse con desesperado esfuerzo en el mundo social de nuestra tierra, en los problemas vivos de nuestro tiempo, en las angustias de nuestras gentes”.

Ferreiro vivió luego en Vigo y Pontevedra, donde contrae matrimonio con María Luisa Moraima Loredo en 1943.

Desde joven participa en la política por el ala nacionalista. de izquierdas. En 1964, refunda la Unión do Povo Galego. Ya antes había publicado uno de los libros testimoniales más importantes de la postguerra, Longa noite depedra (Vigo, 1962), cuyos cincuenta años también se celebran por estas fechas. En 1966 viaja a Venezuela, invitado por la Hermandad Gallega para asumir la dirección del Patronato de Cultura. Enfrentado a parte de su comunidad por el talante, sus opiniones políticas y su visión acerca del mundo cultural, es expulsado de la Hermandad al año siguiente. Tales hostilidades son el punto de partida de Viaxeao país dos ananos (Barcelona, 1968) y Cantigas de escarnio e maldicir (Caracas, 1968) donde con sarcasmo y amargura describe las vanidades de parte de sus coterráneos inmigrantes, entregados al dinero y a la distracción, mientras que en la patria húmeda y fértil de la infancia transcurren sin tregua los duros años del franquismo.

Ambos libros están engarzados por el deseo de acercarse más a la narratividad que al efecto poético, como corresponde a un escritor que aspira a ser la voz de la tribu, empeño suyo que los años han corroborado.

En su lengua materna, publica Terra de ningures (Monforte de Lemos, 1969) sobre estampas de su viaje por esta Tierra de Gracia, donde debió haber escuchado a Simón Díaz y a la caraqueñísima Conny Méndez, o haber leído mejor las cantas de Alberto Arvelo Torrealba.

Luego de su experiencia con la Hermandad Gallega, trabaja en la oficina de prensa de Miraflores, bajo el mandato de Rafael Caldera hasta 1973.

Ya desde mediados de los años sesenta y en Galicia, sus poemas habían sido musicalizados por integrantes del colectivo Voces Ceibes. Concibe y produce lo que se considera en algunos círculos como el primer LP de música gallega, Galicia canta (Caracas,1970), junto a un joven llamado Xulio Formoso. Allí participa como autor de varias de las letras y tocando el pandeiro en algún arreglo. Luego publica A fronteirainfinda (Vigo, 1972), un librito de diez relatos donde la injusticia y la inocencia de los personajes dibujan un gran fresco de la provincia venezolana según la particular visión de un emigrado, y cuyo tejido poético recuerda a ratos al mejor Gallegos, o al Juan Rulfo de Pedro Páramo, o El Señor Presidente, de Miguel Ángel Asturias.

Regresa a España en 1973, instalándose en Madrid, dónde trabajó como periodista en el diario ABC y como coordinador del Aula de Literatura Galega del Ateneo de esa ciudad. Publica Onde o mundo se chama Celanova en 1975. En 1977 fue candidato al Senado por el Partido Socialista Galego, sin éxito. Celso Emilio fallece en Vigo, el 31 de agosto de 1979 y es enterrado al día siguiente en la Celanova de su poesía y de su vida. Poco tiempo después, se publica su último poemario, O libro dos homenaxes.

Punto de equilibrio entre el desengaño y la esperanza, entre el mundo del hoy y el paraíso de la infancia, entre el exilio y lo raigal, entre las formas clásicas de la poesía galaico-portuguesa y la narratividad moderna, entre lo contingente y lo eterno, entre las aguas de dos idiomas de origen común, entre la oralidad y la escritura, la obra de Celso Emilio es aún exigida referencia para poetas y lectores de ambos lados de la Mar Océana. Ojalá (quiera Dios) que en esta celebración de su centenario y en los cincuenta años de la aparición de Longa noite de pedra, algún osado y travieso editor venezolano se motive para echar adelante este universo, este hermoso mundo que nunca dejó de llamarse Celanova.

Recollemos información vía Axenda Cultural da Asociación de Escritores en Lingua Galega:

Comités da Facultade de Filoloxía da USC, presentan a terceira edición do Certame de poesía e relato curto Voces da Terra. Este ano, co gallo do centenario do nacemento de Celso Emilio Ferreiro, o material editado para este certame literario presentará vinculación con dita temática. Coa convocatoria deste Certame pretendemos darlle voz a todas e todos aquelas novas/os escritores que utilizan o galego para expresar a través das letras e que, desgrazadamente, non teñen os medios necesarios para darse a coñecer en Galiza. Estas son as súas bases:

– Idioma: Galego.
– Temática: libre.
– Idade: A partir de 16 anos:
– Modalidades:
– Poesía: composicións de extensión máxima 50 versos.
– Relato curto: extensión entre 1500 e 2500 palabras.
– Presentación: Cada participante poderá presentar un máximo de un traballo en cada modalidade (orixinais, non presentados a ningún outro certame literario pendente de resolución e inéditos).
As composicións entregaranse vía email indicando o título e a seguinte información persoal: nome, apelidos, idade, enderezo e teléfono de contacto. En ningún caso lle será facilitado aos membros do xurado. O traballo,en formato pdf, xunto aos datos anteriores serán enviados ao seguinte correo-e: filoloxia.usc@comitesabertos.org
– Prazo: do 15 de marzo ao 20 de abril.
– Premios: editaranse os dous primeiros premios de cada modalidade. Ademais, as e os gañadores recibirán diverso material da nosa organización. O xurado gárdase o dereito de declarar deserto algún dos premios se considera que os traballos recibidos non son da calidade suficiente.
– Xurado: estará composto por profesores universitarios de recoñecido prestixio.
– Fallo: Darase a coñecer nun acto especial de entrega de premios ao redor do 15 de maio de 2012.
– Outros: A presentación ao premio supón a conformidade coas presentes bases por parte dos/as concursantes.”

 

 

O blogue do crítico e profesor Ramón Nicolás realiza un comentario arredor duns versos de “Deitado frente ao mar” de Celso Emilio Ferreiro que se sitúan na fachada desta libraría viguesa en homenaxe a Celso Emilio Ferreiro. Deixamos aquí a ligazón.

Ofrecemos abaixo o video da intervención do deputado de CHA (La izquierda de Aragón) na súa defensa da figura de Celso Emilio Ferreiro (do minuto 10.08 en diante) na Comisión de Cultura do Parlamento español do 8 de marzo de 2012.

 

 

O profesor e crítico literario Manuel Rodríguez Alonso publica no seu blogue, Bouvard e Pécuchet, unha análise de tres composicións poéticas de Longa noite de pedra. Reprodúcese a continuación:

 

O outro día comentabamos o poema número 5 de Longa noite, “O edificio”. Imos hoxe referirnos aos poemas 2, 3 e 4.

O poema 2 titúlase “Tempo de chorar”. Como ben sinala o editor Gonzalo Navaza na súa edición de Xerais, o poema adopta un ton bíblico. O poema presenta un tempo de chorar. Este tempo duro é aludido con visións de tipo negativo como pombas de luz aferrolladas, as espadas penduran silandeiras… Mais o poeta tamén amosa a esperanza porque han de vir tempos mellores, cheos de versos de escumas. Mentres, cunha adecuada perífrase de xerundio expresa o esforzo dos que queren chegar a ver ese momento onde o día nasce: Pois o que chora vive, iremos indo; /indo chorando, andando.

De novo neste poema, o autor manexa o paralelismo e mais a anáfora (polas pombas de luz aferrolladas, /polo esprito vencido baixo a noite, así como a anadiplose (…iremos indo; /indo, chorando, andando), todas elas figuras de repetición que crean un ritmo moi adecuado.

Mais non todos son acertos no poema. Na devandita correspondencia entre Basilio Losada e Ramón Piñeiro, publicada por Galaxia e tantas veces citada aquí, os dous correspondentes falan do panfletarismo e retórica revolucionaria baleira e ata desgastada en que ás veces incorren os poemas de Celso Emilio. Nese sentido son sintagmas desgastados na tradición retórica, especialmente no subxénero lírico do pranto consagrado a laiar a desgraza que sofre unha comunidade, sintagmas como duro pranto, libertá prostituída, pútrido vento, pon cadeas / no corazón dos homes xenerosos… Resulta tamén desgastada de máis a metáfora de hei navegar periplos, descubertas… Do mesmo xeito ultradesgastado é ese xermola un mundo novo, do verso 16 ou a voz que ha trocarse en ira do verso 19.

O seguinte poema, o número 3, titúlase “O Reino” e combina dous tópicos (entendido neste caso tópico como tema ou motivo que se repite ao longo do tempo na historia da literatura desde a Antigüidade grecolatina): o tópico da Idade de Ouro, mais combinado co do Paraíso Perdido. O editor do texto que manexamos (Gonzalo Navaza) sinala que este tópico é propio da Ilustración e do Romanticismo. Mais é un tópico propio da literatura clásica greco-latina. Hesíodo e Virxilio (por exemplo, na égloga IV) aluden a unha etapa primitiva da humanidade en que esta gozaba de perpetua xuventude, vivían todas as persoas en comunidade de bens e eran descoñecidos o roubo, a violencia, a inxustiza e a guerra. Era chamada esta etapa da civilización polos clásicos como época dourada ou Reino de Saturno. A máxima difusión deste tópico acádase posiblemente entre nós grazas ao célebre capítulo 11  da primeira parte de El Quijote.

Temos que lembrar que nos anos do bacharelato da xeración á que pertence Celso Emilio Ferreiro o Quijote era libro de lectura escolar obrigada, despois do decreto de 1912 do ministro liberal Santiago Alba, que establecía a obrigatoriedade de lectura da grande obra cervantina na escola e nos institutos. Esta orde foi reiterada polo conservador Natalio Rivas en 1920. Incluso hai frases do poema de Celso que parecen estar tomadas de El Quijote como Dicir teu e meu non se entendía (ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío, Quijote, I, 11).

Outro tema reiterado desde a Biblia é o do Paraíso Perdido, que tamén aparece neste poema, especialmente nos tres versos que pechan o texto: ¿Cando / cando se perdeu, /iste gran Reino?

O tema do paraíso perdido é un tema que aparece moito nos poetas que sufriron a Guerra Civil, por exemplo os españois da xeración do 27, como Guillén ou Aleixandre, que chega a titular unha das súas obras de posguerra Sombra del paraíso. Eu coido que hai que interpretar este poema de Celso Emilio na liña de que o Reino, en difinitiva o paraíso, eran os tempos da República. O Celso Emilio, militante daquela nas Mocidades Galeguistas, viviu, como moitos membros da súa xeración, a etapa da II República como a época das expectativas ilimitadas. O propio Celso dillo así a Freixanes na entrevista de Unha ducia de galegos: No ano 1931 eu tiña dezasete anos e o ambiente galego era entón de grandes esperanzas. Pensábase que co novo réxime político, coa República que nacía, todo ía ser máis doado para que Galicia erguera a súa testa decaída (páx. 141).

Se lemos o relato autobiográfico A taberna do galo (hoxe facilmente accesible na edición da Obra narrativa realizada por Ramón Nicolas en Xerais) veremos que a República é o tempo en que o Agipró reta ao abade para demostrar por medio das matemáticas que Deus non existe tras predicar a boa nova do marxismo por toda a bisbarra. Mais todo rematou mal cando estalou o glorioso movemento nacional… e chegaron os malos tempos (páx. 175). Os tempos da República aparecen tamén como o paraíso perdido nesta mesma obra nas liñas que dedica á lembranza de Pepe Velo (páxs. 181 e seguintes). Na mesma liña debemos entender o que di neste mesmo relato o personaxe O Pardal: Eu sei da democracia porque vivín nela cando ti nin sequera eras un cágado de persoa (páx. 185).

No poema, xa que logo, aparece doadamente mesturado o tópico literario coa propia vivencia dun eu lírico que a individualiza. O poeta mestura tamén sintagmas e oracións que lle resultan habituais a calquera lector cunha certa formación literaria ou mesmo con coñecementos da literatura popular: No tempo aquil /cando os animais falaban; decir libertá non era triste; ninguén sabía dos aldraxes. Ao seu lado aparecen imaxes visionarias e visións que non son de grande orixinalidade, posto que foron moi reiteradas na historia da poesía: dicir verdá era como un río; decir amor, / decir amigo / era igual que nomear a primavera; decir espada estaba prohibido.

            Mais ao lado destas imaxes e visión manidas, hai outras de grande acerto como as contidas nos versos 10 e 11: os homes cantaban nos solpores / pombas de luz e xílgaros de soños. A pomba reitérase na poesía de Celso Emilio, mais o xílgaro ou o paxariño levan ao lector cunha certa formación a lembrar a cantiga CVI de Afonso X o Sabio, a da passarinna e o monxe que ve o Paraíso. Por outra banda, hai toda unha tradición poética de reiseñores e xílgaros como símbolo da primavera, o amor etc.

Dentro dos acertos está esa imaxe ou mesmo sinécdoque para definir a palabra prisión: …era unha verba / sin senso, un aire que mancaba / o corazón da xente. É a vella idea clásica da palabra como flatus vocis (sopro da voz, vento, aire en definitiva). Na Idade de Ouro era unha palabra que carecía de referente. Existía o son da voz, mais non existía a prisión como referente, como realidade. Só existía como significante e significado na mente, mais non na realidade como referente, que mancaba / o corazón da xente.

Pola súa banda, o poema 4, “Soldado”, é un poema longo de noventa e seis versos, que podemos cualificar como un poema narrativo. O poema vai encabezado por unha cita de W.H.Auden. Para entendermos mellor este poema, cómpre facer unha aclaración sobre este poeta. O poeta W.H. Auden naceu en York en 1907. Tras estudar en Oxford, estableceuse en Estados Unidos a comezos de 1939. Foi unha das grandes voces líricas do século XX. Mais o que aquí nos interesa de Auden é que en xaneiro de 1937 veu a España como membro das Brigadas Internacionais. Estivo só sete semanas na guerra e non participou en combate, senón que foi condutor de ambulancia. Mais, como froito desta estancia na guerra, escribiu o seu poema máis importante de compromiso e acción política de esquerdas, The Spain 1937. É un poema longo composto por vinte e seis estrofas e cento catro versos. Cedeu os dereitos de autor deste poema á asociación Medical Aid for Spain.

Neste poema Auden amósase como un loitador antifascista e no célebre verso 94 deste poema, aínda que era un pacifista convencido, xustifica a guerra defensiva contra o fascismo. Célebres son tamén as súas declaracións sobre a guerra de España en Authors Take Sides: Unha vitoria fascista en España crearía unha atmosfera na que o artista e todo aquel que se preocupa pola xustiza, a liberdade e a cultura atoparía difícil traballar e incluso existir.

O poema de Celso Emilio está formado por 96 versos articulados en tres partes, onde presenta como desenlace a morte do soldado. En definitiva cumpre co que vaticinaba Auden no seu verso 93 de The Spain 1937: Hoxe o incremento deliberado nas probabilidades de morte.

Na primeira parte, o lector intuitiva e connotativamente identifica o soldado mozo como membro do exército franquista. Os que mobilizan o soldado, contra a súa vontade, os que o levan á guerra desde un mundo de colleitas (verso 2), segadores (verso 3) de cantos na serán, o comenzo/ do solpor, cando a noite empeza a ser mociña (versos 3-4) son os que manexan termos honorábeles (verso 5), palabras encheitas de solemne soberbia (verso 6), aquelados de estupida suficiencia (verso 6), porque os seus devanceiros chegaron a señores (verso 9) ou que falaban sen parar do estado soberano, / das sacras instituciós, do orde, da groria (versos 11-12) son os golpistas de Franco. O lector ten esa intuición porque no poema Celso Emilio introduce os termos antipoéticos da retórica franquista como estado soberno, sacras institucións etc. Parece que estamos a oír unha proclama radiofónica desde Salamanca, Burgos ou Sevilla ou das que facía Filgueira Valverde desde raido Pontevedra ou mesmo un artigo dos círculos de propaganda de Ridruejo, Torrente Ballester ou Cunqueiro. En antítese, fronte a esta retórica baleira do franquismo, aparece o mundo natural do soldado que vén do mundo das colleitas, dos segadores, do solpor cando a noite empeza a ser mociña (esta da noite é unha moi boa imaxe creacionista ou hilozoísta) ou que é quen  de dominar a sabencia dos bosques ou interpretar o profundo vento que xeme na noite. Fronte a esta sabedoría popular e labrega érguense as palabras baleiras, mais sonoras dos sublevados. A parodia da retórica franquista é un logro, así como a súa antítese co mundo natural de onde procede o soldado á forza.

A segunda parte do poema, presenta a propia guerra cunha fonoestilística adecuada a ela, pois é rumor de treboada, bruído de río enrabexado ou rouco balbordo. Mesmo non falta o tremendismo: Queimada carne, pernas, pés, ferraduras… / Un touro axexante, coma un Minotauro perdido / nun laberinto de brazos, rostros, pernas, seos tumefactos… Neste intre cómpre sinalar que a primeira edición deste poema é do ano 1960 e publicouse no número de abril da revista de Camilo José Cela Papeles de Son Armadáns, como homenaxe a Picasso. Evidentemente, detrás desta visión da guerra está o célebre cadro Gernika.

Na terceira e derradeira parte do poema cúmprese a morte do soldado. Na noite estrelecida (que nos lembra a Cabanillas, mais sen a gloria nin o mito de Cabanillas) aparece o soldado morto. O rexistro burocrático militar e ata a xerga deste medio irrompe co seu prosaísmo e produce un tremor afectivo no lector: Un bisoño decúbito / miraba para o ceo despiadado. Nos versos seguintes o ton coloquial e a ironía combínanse co mito do rapaz que levaba o mundo labrego do bosque, da natureza e do vento dentro del: O fillo da súa nai estaba morto,/ groriosamente morto sobre un charco. / Tiña nos ollos vento…

Se nos achegamos á Fotobiografía xa tantas veces citadas aquí de Celso Emilio, ás declaracións que lle fai a Freixanes en Unha ducia de galegos ou ás que escolma Ramón Nicolás en Conversas con Celso Emilio Ferreiro (Xerais) podemos ver cómo a guerra foi unha experiencia tremenda para Celso Emilio. O militante das Mocidades Galeguistas é mobilizado no exército dos sublevados e combate en Asturias no bando contrario á súa ideoloxía: Eso sella a un pra toda a vida. E máis unha guerra civil… Eso influíu totalmente na miña vida e na miña obra. E aínda engade: No bando franquista estivemos miles de mozos á forza e non se falou de nós que tivemos que estar loitando ó pé de quen non estábamos ideoloxicamente (Conversas con Celso Emilio Ferreiro, páx. 23).

Seguiremos de cando en vez comentando a obra de Celso Emilio, porque a mellor homenaxe que lle podemos facer a un autor é ler a súa obra e espallala entre o alumnado, así como na sociedade. Nisto consiste a verdadeira celebración do ano Celso Emilio e non neses congresos tipo Consello da Cultura e similares onde os todólogos/omniólogos de sempre completan ingresos co que pagan pola charliña. Eses cartos debían destinarse a mercar edicións de Celso Emilio así como outros materiais sobre a obra do autor e espallalos polas bibliotecas dos colexios e mais polas públicas municipais e doutras institucións. Non viría mal tamén que a Inspección Educativa e os Centros de Profesores promovesen actividades didácticas para espallar a obra de Celso Emilio nos centros de ensino.

 

 

Desde a sección de opinión “Agora xa foi”, que mantén en El Correo Gallego desde hai anos o poeta, narrador e profesor Vicente Araguas, publica este interesante artigo baixo título “Sempre Celso Emilio”

 

 

Non preciso de efemérede ningunha, aínda que sexa tan xubilosa como a do centenario do seu nacemento, para loar a un escritor. Sobre todo cando este foi amigo, e de algunha maneira mentor, e a maiores siga gañando batallas despois de morto. E iso por máis que algúns “rompipalle”, abeirados no anonimato blogueiro, lembren que cando a guerra Celso Emilio escrbira un poema de “exaltación patriótica”. Que xa son gañas, o de andar remexendo nesas historias, cando o autor de Longa noite de pedra, por exemplo, que é o que de verdade conta, xa non é que redimise con este libro calquera conto pasado, senón que ergueu con el bandeira de belixerancia para sempre xamais. E eu, como os estudantes no Santiago de 1967-68, chegara a CEF a través deste título, na edición bilingüe de El Bardo. Dándose logo o caso de que Voces Ceibes, o grupo de canción ao que penso pertencer ata o día que morra, porque foi cousa que imprimira carácter, botou man de Celso para moitas das súas cancións. Non eu, de certo, porque adoitaba cantar as miñas letras, por máis que musicase o Goethe ferreirán, con música que está no disco de Miro Casabella O meu país. E que asinan, con cara lavada inmensa, os “senhores” Branco e Faro. Celso Emilo, en fin, volvera de Caracas, traballar en Madrid en mesteres varios, como traducir textos lusos para “Noticias Médicas” onde o levara aquel mecenas chamado Álvaro Gil, da burguesía galeguista, houbéraa e fica por ocupar ese espazo, coido, o do Partido Galeguista anterior ao espanto. E foi daquela, xa en Madrid, pola parte de Delicias cando coñecín a Celso, outono de 1974, da man do gran Ramón Pernas, activo dinamizador en Ámbito Cultural. Celso Emilio Ferreiro, con casa aberta aos “vencellados”. Celso no Ateneo, en Sargadelos, no San Juan Evangelista, no Café Gijón, partllando poesía e gañas de vivir. Celso agora en Juan Bravo, onde lle levei a Miro Casabella e Monika Van Crayelinghe e Ana Eiroa e Brian Hughes, e Celso tirando unha botella de whisky que tiña agachada dos ollos de Moraima a brindar polos curmáns escoceses. E pois Brian era de Glasgow, e Glasgow estaba con Lugo nun poema de Celso xa todo canxaba. Como Celso con Moraima, musa dos seus poemas de amor, Outra historia para outro día. Si.